Como afirmé en uno de mis últimos artículos al respecto, la labor política debe estar dirigida no en mirar únicamente los números fríos, sino en poner en valor los recursos y darles forma para que los ciudadanos puedan aprovecharlos de distintas formas. Sin un cambio en el uso y la estrategia ferroviaria, éstas seguirán siendo deficitarias y terminarán por ser cerradas. Hace más de una década que nos manifestamos en contra del cierre, aquellos eran años de bonanza, tiempo suficiente para haber encontrado soluciones, y no dejar a una provincia entera sin tren. Unos y otros, políticos de izquierdas y de derechas siguen sin ser técnicos eficientes, gestores reales, y simplemente parecen dedicarse únicamente a verterse mierda ¡serían buenos porqueros! Desde diversos medios de comunicación y en algunos comunicados del PSOE se apresuraron a dar por cerrada la línea, cosa falsa, y sin embargo, en ninguno de los casos, más allá de criticar la medida y decir, con la frecuente oratoria eufemística y vacía que caracteriza a nuestra clase política, que no era admisible, se mostraron medidas alternativas. Y es que se hecha en falta un cambio de pulso en este sistema cardíaco, una fuerza nueva que descorche las venas y arterias atenazadas de colesterol. Y que habrán una vía libre para el fluir de un tren sano y vivo por mucho tiempo. Algo difícil con este corazón que se rompe en sístoles de izquierdas y diástoles de derechas.
MCA.
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